Reventó una bomba a la mierda y salimos todos volando por el aire. Fue la última vez que vi a Francisco, al zurdo Canteros, y al negro Zamba. Me acuerdo que del mareo quedé sordo mientras estaba en el aire y caí en unos caños de andá a saber qué. Se hizo mierda todo.
Tenía una pierna rota y el dolor me enfermaba la cabeza, no podía pensar. Pero las guerras son así, no tienen tregua en batalla y cada segundo estás peleando por tu vida. Apareció uno de ellos, los "extintos". El tipo era grande pero le partí ni bien lo vi un fierro en la cabeza y le saqué el arma. Le disparé un tiro en la frente por las dudas.
-La reputa que te parió, culeado- le dije al ya asesinado.
Empecé a caminar rengueando pero no llegué muy lejos. Tres de los "extintos" me agarraron por la espalda.
-Soltá el arma!!-
Me di vuelta y quise agarrarlos a los tiros pero me balearon la pierna rota y me desmayé instantáneamente. Desperté en el hospital de campaña y me sedaron durante toda mi rehabilitación. Me mantuvieron vivo para proponerme un trato en el que salí beneficiado. Muchos dicen que me vendí y pagarían por mi cabeza, pero para luchar no sólo hace falta fuerza, hay que ser vivo, hay que saber moverse por la cuerda floja, los colores, las banderas, son una mentira, ya no existen los ideales verdaderos. Sólo son una carta más en la mano del juego que se juega hoy en día.
A Francisco y al zurdo Canteros los bajó la bomba, al negro Zamba lo dejó ciego y lo terminaron cagando a tiros ahí cerca. Yo, por suerte primero y gracias a mi habilidad para negociar después, zafé.
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