5/03/2011

Despedida de soltera - FANTASIOSO (parte 1)

Mi amiga Julia se casaba el viernes, así que el jueves a la noche le organizamos una despedida de solteras con el resto de las chicas del trabajo. Somos todas bastante amigas, nos conocimos en el grupo de laburo, allá por el 2003 y hace 8 años laburamos siempre juntas. Pero bueno, Julia se casaba el viernes, y el jueves vinieron todas a mi casa.


Yo vivo en Palermo, en una casa bastante espaciosa y con patio, ideal para juntarnos.


El jueves les había dicho que estén tipo 8 de la tarde en casa. A Julia la cité 8 y media. Habíamos planeado llamar a un scort masculino que pudiera animar la noche para todas, pero especialmente para ella. El miércoles nos habíamos juntado en mi casa también con todas menos con la futura casada, para llamar a cada uno de la lista que habíamos conseguido. Las charlas se nos hicieron bastante calientes y nos entusiasmamos mucho con la idea de que todos estaban bastante bien dotados y tenían mucha buena onda. Finalmente nos decidimos por uno  que era brasilero y se llamaba Joan. Nos entusiasmó la onda de que sea morocho y su voz hablando en el tono brasilero que tanta alegría transmitía por teléfono. Lo citamos a las 9 del jueves. Cobraba $250 por una fiesta privada, así que poniendo una parte cada una, se nos hizo baratísimo.


Las indirectas en el trabajo, el jueves, fueron terribles. Le dijimos a Julia que viniera a las 8 y media a casa y se preparara para despedirse con todo. Ella no nos había comentado nada, pero frente a tantas pistas juntas sobre la visita de un scort masculino, nos comentó de su promesa a su futuro marido.

-Le prometí que nada de sexo con nadie-

Nos dijo. Se nos cayó bastante la idea del scort, pero mantuvimos todo en pie igual. A partir de esa declaración las indirectas desaparecieron, por lo que Julia se dio cuenta de que la mano venía por ahí. Pero se hizo de noche y ya no pensamos más en nada. Nos bañamos, nos juntamos en casa y empezamos a preparar todo. Cada una trajo un vino distinto y hasta había champagne. Eramos siete chicas, sin contar a la comprometida.
Estábamos vestidas bastante provocativas. Unas de pollera, otras con escotes abiertos, pero todas nos lucíamos si se trataba de provocación. La "cumpleañera" (así le dijimos cuando la recibimos y me gustó la forma) llegó más provocativa que ninguna. Para ser sinceras, Julia era una de las más lindas. Llegó con una musculosa escotada negra y unos cortos de jean que casi le dejaban al aire la cola, y unas botitas marrones de cuero que nos volvieron a todas locas. Estaba hecha una perra!! No hay otra forma de catalogarla. Se lo dijimos y se carcajeó. Nos pusimos a charlar y a tomar vino, una copa atrás de otra, preguntándole qué se imaginaba que iba a pasar esa noche. Ella decía 


-Seguro que vamos a un boliche de chabones en bolas-


Estaba cerca, pero era algo más íntimo todavía. No se esperaba qué podía pasar. Hasta que sonó el timbre.


-Julia, abrí vos que seguro es otra de las chicas- Le dije.


Abrió la puerta y, como ya sabíamos todas, apareció Joan. Las ocho, nos quedamos con la boca abierta. Entró sonriendo y nos mató a todas con su color café y sus dientes blancos.


-Yo soy Joan, quién de ustedes es Julia??- Nos dijo con el acento "portugueish", quitándose el buzo y mostrándonos su trabajado físico.


Nosotras la señalamos a ella, y el brasilero se acercó, le acarició un cachete y le dio un beso en la boca.


-Hola Julia cómo estás? Se você é uma mulher bonita-


Nos mató con su acento y su sonrisa. Julia no contestó, pero lo miraba con total sorpresa. Era más de lo que imaginaba. Y estaba perdida, lo miraba fijo, le miraba el cuerpo, la espalda y los ojos marrón clarito. No sabía qué hacer. Joan se comportaba como un divino. Se acercó a nosotras, nos saludó una por una, dejó el buzo en uno de los brazos del sillón y nos pidió algo para tomar. Lo invitamos a que tome asiento y nos pusimos todas a su alrededor, empezando a hacerle preguntas. Hace cuánto vivía acá, si le gustaban las Argentinas, si le gustaban las morochas, que cuántos años tenía, que cuánto hacía que trabajaba de eso, que si nos besaba. A todo, el pendejo respondía con sonrisitas y alegría. Nos lo queríamos recojer entre todas juntas y hasta nos dimos cuenta de que mientras él hablaba nos fuimos encimando una arriba de la otra hasta quedar todas juntas casi a upa de él. Una vez entrados en confianza, puse el plan en marcha. Aproveché un momento en que nos quedamos callados y dije:


-Ya se!! juguemos a las preguntas y respuestas!!-
-Oh, eu amo ese jogo!!- Dijo Joan-
-Pero al que responda mal, le sacamos una ropa... pongámosle onda- Dijo Carina.
-Jajaja buenísimo!! dale-


El juego se trataba de hacernos preguntas sobre costumbres nuestras. Pero había dos personas que de antemano sabíamos que iban a perder, saquen sus propias conclusiones.


-Bueno, arranco yo, le pregunto a Julia...-
-A ver-

3 comentarios:

  1. jajajaja genial que hayas puesto en marcha la historia, pensaste en tus lectores! me mato la frase "ya nos lo queriamos recojer todas". Ayayay, como seguira!! (aa re vieja)

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  2. jajajaja es que ando cansado pero los relatos no frenan nunca

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