5/09/2011

El Fantasma 1



Para empezar, voy a presentarme y presentar mi problema. Soy Pedro, tengo 30 años y vivo solo hace poco tiempo, desde que me separé. Vivía con mi ex esposa y mi hija de 3 años, en el barrio de Colegiales, pero hace unos meses ya no pudimos seguir manteniendo los problemas que acarreábamos, y decidimos separarnos. Me vine a vivir a una casa sobre Honduras, en el barrio de Palermo. Me la alquiló una viejita que me dijo que hace tiempo estaba deshabitada, así que con una mensualidad baja y algunos arreglos, barridas y limpiezas, puedo decir que logré re acomodar mi vida nuevamente. Pero hay un sólo problema. En estos últimos tres meses que pasé acá, me convencí de que hay un fantasma, o varios.


No soy de tenerle miedo a los fantasmas pero las situaciones en las que se dieron los encuentros con éstos espíritus, son bastante chocantes, sobre todo por la insistente reiteración de la aparición de fuego en cada aparición. La tercera noche que pasé acá, decidí hacer un guiso. Fui a hacer las compras, hacia bastante calor pero yo quería arroz, salsa y pollo. Pleno enero se imaginan lo que era la casa. Un horno. Pero así y todo, preparé todo, agarré la cacerola, y cuando iba a prender la hornalla, con encendedor en mano, se prendió sola, segundos antes de que yo chispee el encendedor. Me asusté porque creí que había una fuga. Revisé un rato y no volvió a pasar lo mismo. Ese fue el primer hecho y quedó olvidado en mi mente, hasta que vino el siguiente.


15 de Febrero. Volví de mis pequeñas vacaciones en Mar del Plata y me encontré con algunas partes de la casa quemadas. Pero no eran cualquier parte. El inodoro apareció con una gran mancha negra en la tapa, como quemada por un encendedor. Los fósforos estaban todos quemados íntegros, y guardados en la caja, exactamente donde los había dejado cuando me fui. Había cenizas en el piso de la cocina y algunos bordes de la madera de mi cama estaban oscuros y calientes. Lo primero que creí fue que alguien había entrado, y por la calentura de la cama, hacía poco tiempo. Pero la casa estaba vacía. Salí y toqué timbre en la casa de al lado.

-Sí?-
-Hola, mire, yo soy el vecino de la casa de al lado, vio? Y quería hacerle una pregunta...- Esperé a que saliera a atenderme, pero no.
-... Y? te escucho-
-Ah..., bueno, mire, acabo de entrar a casa y tengo un par de cosas quemadas, no sabe si vino la policía o los bomberos o entró alguien?-
-No, la verdad que ni idea, no te puedo decir-
-Y no escuchó nadie por casualidad la sirena de los bomberos?-
-No-
-Bueno chau-

Colgó. Pregunté a algunos vecinos más, pero nadie había escuchado a los bomberos, ni a la policía, no se vio ningún movimiento raro. Hice mi último intento en la ferretería de la esquina, ya resignado. El tipo me dijo que quizás se había volado algo prendido fuego o alguna ceniza por el patio y se había metido a la casa, pero cuando le dije específicamente lo que había encontrado quemado, se quedó desorientado, y claro, una ceniza nunca podía meterse a la caja de fósforos, salir, quemar el inodoro, pasar por el pasillo y quemarme la cama. Me resigné y volví a casa. Pero los hechos fueron empeorando con el tiempo. Y el tema del fuego recién empezaba.

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