10/26/2009
El rojo siente!
Ser racional no me quita ser sensible. Saber con qué siento, no significa saber cómo siento o por qué siento todo lo que siento. Listo.
10/22/2009
22 El loco.
"Falta poco!" les decía. "Faltan días!", comentaba a la mitad de una conversación que nada tenía que ver. Sus pares, lo veían sin entender y cuando le preguntaban a qué se refería, el no respondía, y hasta parecía que no escuchaba. Esperaba algo, al parecer, esperaba un día. Lo esperaba, él esperaba con todas las ansias que el momento llegara. Contaba los días, contaba las horas, los minutos y algunas veces hasta los segundos. Llevaba religiosamente una cuenta del tiempo, era un reloj. Se había enfermado contando, hasta el punto de alejarse de la realidad. Lo creían loco y hasta pensaban en intervenir para ayudarlo, para conseguirle algún sostén que lo mantuviera vivo, no porque no respirara, sino porque él ya habá perdido el habla, no entendía lo que le decían, sólo contaba en forma regresiva, un número tan complejo que nunca podían descifrar. Comenzaron a llamarlo "La máquina". Lo ayudaban a vestirse, lo bañaban y le daban de comer al ritmo de su cuenta regresiva, cada vez más inentendible. Todo en él se había reducido a eso, la llegada de un día. Hasta que, una mañana, los compañeros lo vieron raro. No contaba más días, sólo a partir de horas era su cuenta. Allí entendieron que, ese preciado momento, estaba al caer. "Será la muerte?, será el fin del mundo?" se preguntaban entre todos, aunque nadie respondiera.
Caía la noche y se acercaba la hora cero, y "La máquina" estaba más raro que nunca. A medida que contaba para atrás, lloraba, se agitaba, se ponía rojo y parecía delirar. Sus conocidos más cercanos se habían quedado a su lado todo el tiempo, pensando que el poco tiempo que faltaba, le traía la muerte.
Hasta que, a las 23 hs 59 minutos del miércoles, comenzó una cuenta regresiva, perfectamente modulada, desde 60 hacia abajo. Cada uno entendió que era cosa de segundos para que "La máquina" los abandonara. Algunos lloraron, otros se abrazaron con fuerza, pero ninguno lo abandonó a pesar de no entender el motivo.
"Tres segundos, dos segundos, un segundo... Felíz cumpleaños"
Al instante de haber terminado de pronunciar estas palabras, "La máquina" volvió en sí con una lucidez increíble y sólo una persona supo el significado de todo, una persona que no estuvo presente aquella noche. Todos los demás, simplemente, lo abrazaron y besaron con fuerza.
Caía la noche y se acercaba la hora cero, y "La máquina" estaba más raro que nunca. A medida que contaba para atrás, lloraba, se agitaba, se ponía rojo y parecía delirar. Sus conocidos más cercanos se habían quedado a su lado todo el tiempo, pensando que el poco tiempo que faltaba, le traía la muerte.
Hasta que, a las 23 hs 59 minutos del miércoles, comenzó una cuenta regresiva, perfectamente modulada, desde 60 hacia abajo. Cada uno entendió que era cosa de segundos para que "La máquina" los abandonara. Algunos lloraron, otros se abrazaron con fuerza, pero ninguno lo abandonó a pesar de no entender el motivo.
"Tres segundos, dos segundos, un segundo... Felíz cumpleaños"
Al instante de haber terminado de pronunciar estas palabras, "La máquina" volvió en sí con una lucidez increíble y sólo una persona supo el significado de todo, una persona que no estuvo presente aquella noche. Todos los demás, simplemente, lo abrazaron y besaron con fuerza.
10/19/2009
10/11/2009
10/07/2009
Las palomas nos perdieron el respeto!
"Loco, me dí cuenta de que las palomas nos perdieron el respeto"
"?"
"?"
"Cuando yo era pibe, ibas caminando por la calle y las palomas se iban a la mierda volando, ahora ya no te respetan, ni se corren, va a haber que empezar a patearles el culo"
"?"
"?"
"Cuando yo era pibe, ibas caminando por la calle y las palomas se iban a la mierda volando, ahora ya no te respetan, ni se corren, va a haber que empezar a patearles el culo"
10/06/2009
Soledad
Me levanté agitado y mire mis manos, como buscando en ellas la causa de todo, pero estaban extrañamente limpias. Salté de la cama y fui corriendo al baño, me miré en el espejo, pero mi cara reflejó únicamente mis sentimientos más profundos. Busqué en mis manos la causa de todo, pero estaban extrañamente limpias. No necesitaba lavarlas. Salí del baño a paso lento, muy lento, y me acomodé entre las almohadas del salón. Miré a la mesa, pero ni la copa volcada, ni el plato, ni las bebidas, ni las migas, ningún testigo de la última cena tenía respuesta para mí. Miré mis manos pero ellas estaban limpias. Extrañamente limpias. Irremediable soledad, me atacó tan velozmente que ni siquiera pude entender cómo había pasado todo, hasta que pasó. Y mis manos estaban limpias.
Que...
Que los giles sobran.
Que los días están exigentes.
Que hay cosas que me toca pelear solo.
Que se habla al pedo muchas veces.
Que el tiempo acomoda todo en su lugar.
Que hay titiriteros, porque hay muchos titeres.
Que lo que me hace mal, a un costado ya!
Que lo que me hace bien, hasta la última conmigo.
Que no siempre se merece lo que se tiene.
Que siendo quien soy, me aseguro tener al lado a los verdaderos amigos.
Que la noche me ataca de domingo a jueves, el resto de los dias me da lo que necesito.
Que si pensar igual nos hace hermanos, no tenemos que separarnos por lo que hacemos.
Que ser yo mismo, es el mejor camino.
Que los días están exigentes.
Que hay cosas que me toca pelear solo.
Que se habla al pedo muchas veces.
Que el tiempo acomoda todo en su lugar.
Que hay titiriteros, porque hay muchos titeres.
Que lo que me hace mal, a un costado ya!
Que lo que me hace bien, hasta la última conmigo.
Que no siempre se merece lo que se tiene.
Que siendo quien soy, me aseguro tener al lado a los verdaderos amigos.
Que la noche me ataca de domingo a jueves, el resto de los dias me da lo que necesito.
Que si pensar igual nos hace hermanos, no tenemos que separarnos por lo que hacemos.
Que ser yo mismo, es el mejor camino.
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