4/04/2011

Yo, colectivero.

Sí, soy colectivero. Es un laburo de mierda, pero lo único que hago bien es manejar, me encanta y lo hago muy bien. Adentro de la empresa tengo reputación y gano premios en sueldo por tener mi horario cumplido casi a la perfección (y es casi, porque no soy culpable de manifestaciones, cortes de calles y accidentes de coches que retrasan mi trabajo). Manejo un colectivo de la línea 127. Y es enfermante. Si bien me encanta tener el volante y los pedales pegados a mi cuerpo todo el tiempo, la gente está demasiado loca y aunque no quiera, me termino contagiando cada día de la mierda que me rodea en la calle. Los domingos soy una persona, y de lunes a sábados, trabajando, soy otra persona mucho peor. Es más creo que algunos días ni siquiera me siento una persona.
Todas las mañanas la gente se acelera para llegar al trabajo, justo cuando yo recién empiezo. Se suben dormidos y por lo tanto, las mujeres de mal humor y los hombres distraídos. Ellas me piden todo con una onda de mierda, se quejan de que dejo subir más gente y ya está lleno, se quejan de que no subo gente que necesita llegar temprano, se quejan del tránsito, de otras mujeres, de que toco bocina, cuando ando "rápido" se quejan de que ando rápido y no tienen apuro y cuando ando "lento", se quejan de que voy lento y tienen que llegar.
Los hombres en cambio suben con los ojos cerrados. "Uno dié", me dicen todos, nadie saluda ni siquiera me piden con buena onda el boleto.

Pero bueno, ya que mas o menos les conté lo que es mi trabajo adentro del colectivo, quiero contarles lo que es la calle hoy en día, para que vean que es una locura. La gente quiere hacer mal, me incluyo, yo soy gente.

Un día, que creo que fue el peor de mi rutina, me bajé por primera vez a pelear. Había arrancado el día con una parada rebelde. Tenía la máquina de boletos rota, por lo tanto, por ley de la empresa, no tenía que subir más gente hasta llegar a la terminal. Pero en una parada que abrí las puertas de atrás para que baje una chica con el hijo, se subieron dos tipos por atrás y otra mujer se puso adelante del colectivo para que yo no pueda arrancar diciendome que si no abría la puerta para que ella suba no se iba a mover y yo tampoco.
A los tipos la única forma que tuve de hacerlos bajar fue prometerles que abriría la puerta de adelante, y lo tuve que hacer. Y a la mujer la dejé subir. De ahí hasta Medrano (que es ya parte de los últimos barrios de mi recorrido) fue tránsito e histeria de todo el mundo. Pero hubo uno en especial que me terminó de romper los huevos y se pasó de la raya. Cuando voy a cruzar Corrientes veo que hay un coche estacionado en doble fila sin luces. Miré el semáforo peatonal y estaba por cortar, pero seguía en verde cuando yo pasé. Y, como a mi izquierda venían varios coches rápido, le tuve que pasar bastante cerca al coche que estaba en doble fila, aunque sin intención, y encima justo cuando el que manejaba estaba por arrancarlo. Me tocó bocina un minuto sin parar, aceleró y me empezó a correr a la par tocando bocina y puteandome. Me decía cornudo, hijo de puta, tocame el coche y te mato. Nos dio el semáforo en rojo en Medrano y Perón y abrí la puerta. Le pregunté que carajo le pasaba y si quería que me baje a pelear, y me respondió que baje, que era un cornudo, un gordo trolo y que mi jermu se acostaba con cualquiera mientras yo perdía el tiempo. Me saqué, me levanté y bajé así nomás. Soy un tipo bastante grandote, supongo que lo iba a arruinar si me peleaba, pero en ese momento me sentí muy atacado. Pero no va, que me bajo y se pone en verde, el tipo se empieza a reír, arranca y se va diciendome "Chau boludo" y me guiña el ojo. Ese día llegué a casa y exploté de bronca y angustia.

Lo de que las mujeres de los colectiveros nos hacen infieles mientras trabajamos es mentira, ser colectivero es como cualquier otro trabajo y las mujeres hacen infieles a los colectiveros tanto como a los oficinistas, quiosqueros o gerentes de empresas de puerto madero. Es más, creo que si no fuera por mi mujer yo no podría hacer más nada, ella es un apoyo muy grande para mí y siempre está cuando mis días no son buenos.

Yo, colectivero.

1 comentario:

  1. Guachooo, instantáneas de la vida porteña, con Alex Dufau
    genio, un abrazo grande.

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