(NdeA: Advirtiendo que a varios les dan cierto placer estos relatos, les regalo otro. A los que no les gustan estos relatos medio calientes, por el motivo que sea, a partir de ahora a cada título que le vean escrito "Real/Semi-Real/Fantasioso" no lo lean, gracias.)
"Uno dice bondi para referirse a dos cosas. Una, una pelea, un quilombo, "tuve bondi" dicen. La otra, es el viaje, el transporte. Ésta puede ser buena o mala, depende del día, hay viajes en bondi que son una mierda y otros que dan placer. Bueno, les voy a contar una anécdota que me pasó en el colectivo, bastante buena para mí.
Estaba volviendo de la casa de un amigo, un día feriado a las 8 de la noche, de San Justo. Me tomé el 104 como siempre, y como siempre, estaba vacío. Así que tranquilo, me senté adelante sabiendo que nadie podía pedirme el asiento, y me dormí. Tuve varios sueños y todos bastante calientes, la mayoría involucrando a la hermana de mi amigo que tiene un año menos que yo (tengo 24) y me mira con ganas de guerra. La pendeja está bárbara, y tiene la puta costumbre cuando voy a ver a mi amigo, de pasar en pantaloncito corto (muy corto) y musculosa por toda la casa, se sienta en el sillón con nosotros, habla un rato, se levanta mostrándome la cola y se va. Me enferma. Bueno, y estaba justamente soñando que mi amigo me decía "Bancame que voy a comprar unas birras y te quedas a comer", se levantaba del sillón y se iba. En eso venía la hermana y se sentaba al lado mio, casi pegada, con la musculosa celeste escotada esa que usa para andar en la casa.
-Che y vos cómo andas?- le decía yo-
-Muy aburrida y sola- contestaba-
Agarraba un celular y prendía la televisión (Mi amigo no tiene televisión frente al sillón, ni se prende con un celular, pero era un sueño). No sé por qué, ella pasaba los canales y dejaba puesto en una película erótica.
- ¡Cómo me calientan estas porquerías!- decía de golpe-
-Sí a mi también, pasá de canal que no nos va a hacer bien-
Pero ella no me escuchaba y seguía mirando la tele. No entiendo por qué no me podía escuchar, y de golpe yo le empezaba a hablar más fuerte y a decirle todas las cosas que quería hacerle, y ella se calentaba, se empezaba a tocar las tetas, mirando la tele. Se tocaba todo el cuerpo mientras yo le seguía diciendo cosas. Quería acercarme y no podía, no podía tocarla con todo lo que la deseaba!! Lo único que podía hacer era calentarla con las cosas que le decía. Se sacaba su musculosa y quedaba en corpiño mientras seguía acariciándose. Yo sentía el calor y empezaba a desnudarme también. Una vez que estaba totalmente desnudo estiraba el brazo y llegaba a tocarla. Le tocaba sus tetas y me acercaba a besarle todo el cuello.
-Besame las tetas- me decía
Lo empezaba a hacer pero de repente mi cuerpo se empezó a tambalear con fuerza en el sueño, a un punto muy molesto como para concentrarme. La imagen se hizo realidad, me tambaleó con el brazo una vieja de mierda en el 104.
"Querido podrías dejarme el asiento que estoy muy cansada??"
Abrí los ojos y parecía una joda. Todos los asientos estaban ocupados, los especiales por embarazadas y viejas, y los de atrás por minas y tipos. Nunca había pasado eso en años. Únicamente los del fondo estaban libres, pero había un borracho re quebrado durmiendo en uno y nadie quería sentarse en los demás. Me levanté sin decir nada y me fui al fondo, pero el olor a escabio que tenía el tipo me quitó las ganas de sentarme, así que me paré al lado de un asiento doble, ocupado obviamente. Faltaban más de cuarenta minutos de viaje.
La verdad que el sueño ese me había dejado muy caliente. Estaba al palo. De casualidad miré a la chica que tenía sentada adelante, y la verdad, es que estaba muy buena. Castaña tirando a rubia, debía tener mi edad o un poco menos, unos labios muy bien formados y ojos marrón claro. Un short de esos cortos que usan las pendejas ahora le dejaba mostrar las piernas gimnastas que tenía, y una remera de cuello ancho que le quedaba muy bien por su color de piel quemada por el sol. Una morocha fuertísima.
Dejando la humildad de lado, soy un tipo que a la mayoría de las minas les gusta, tengo buen físico y lo cuido, morocho de pelo medio castaño-rubio, y mi papá me regaló ojos verdes iguales a los suyos, pero mis amigas dicen que lo más lindo que tengo es la sonrisa. Así que no me sorprendió que cruzáramos miradas varias veces, algunas con sonrisas incluidas. Solía pasar. Lo que me sorprendió fue que, con las frenadas del colectivo, ella rozaba su brazo con mi pantalón. Y no era sin querer, una vez puede pasar, pero tres, cuatro, cinco...
En una frenada fuerte se hizo muy evidente, y con su mano me agarro directamente el bulto.
-Ay, ¡perdón!- me dijo-
No me lo terminaba de creer. Pero reaccioné rápido, le hice una caricia en el cuello y entrecerró los ojos, al parecer estaba mil veces más caliente que yo.
-Todo bien, no pasa nada- contesté y sonreí-
En ese momento se bajó su compañero de asiento. Me senté del lado de la ventana. Se intimidó un poco, parecía como que estaba jugando un poco y al ver cómo se dieron las cosas, se acobardó, pero había una sola forma de probarlo. Puse mi mano en su rodilla y miré su reacción. Se puso seria pero no hizo nada, se quedó mirando al frente. Empecé a subir mi mano por su muslo y seguía sin reacción. Me acerqué un poco a ella y puse mi boca muy pegada a su cuello. Ella respiraba más fuerte, como agitada, estaba caliente, igual que yo. Metí mi mano por abajo del short corto que tenía ella puesto y empecé a tocarla despacito, con un dedo en la tanga. Cerró los ojos y con una mano me apretó el brazo. Hervía la pendeja. Se le escapaban gemidos despacito que sólo yo escuchaba. Escucharla gemir despacio me volvía loco. Le corrí la tanga y empece a tocarla, mis dedos se movían despacio, cautelosos, estábamos en un colectivo y si bien no podían vernos, no quería llamar la atención en lo más mínimo. Sus manos empezaron a arañarme la pierna y el brazo, mientras sus respiraciones se hacían más intensas. Mientras se aceleraba y cerraba los ojos acercándose a mi, mi mano iba cada vez más allá, sacándole el aire en cada movimiento. Se volcó encima mío y me agarro la otra mano. Se corrió el cuello ancho de la remera y me puso la mano en sus tetas, no tenía corpiño. Yo sentía ese calorcito que te sube a la frente y no te deja pensar. Tenía unas tetas muy bien armadas. Mi mano adentro de ella la estaba volviendo loca, la masajeaba y la acariciaba despacio, a lo que me contestaba con fuertes arañazos y apretones de brazo. Se arrimó más a mí y me quiso desabrochar el pantalón. La tenía tan enferma que ya no le importaba más nada. Pero no la dejé, y entre besos en el cuello y mis manos que no dejaban de darle placer, tuvo un orgasmo, que calculo, por sus ojos a punto de llorar y sus piernas temblando, fue uno de los mejores orgasmos de su vida. Abrió definitivamente los ojos y me besó la boca de lengua.
-Te juro que cumpliste mi fantasía más deseada, me tendría que haber bajado hace 5 paradas, te dejo mi número- me dijo-
Me dejó su celular y se bajó. Al poco tiempo me bajé yo, y cuando llegué a casa le dije a mi amigo con el que vivo lo que pasó, aunque, obviamente, no me creyó y adjudicó mis arañazos a una pelea con alguien o a algún juego gay con mi amigo de San Justo, un envidioso.
A los pocos días intenté llamarla, pero nunca me volvió a contestar. Quizás tenía novio y se dejó llevar por su fantasía. Quizás le robaron el celular, o se le rompió. O quizás sólo fui una fantasía para ella, sólo eso."
me gustó la descripcion a la perfección jajajajajajaja igualmente tendría que haber una segunda parte por favooor!!!
ResponderEliminarJajaja posta, very gud.
ResponderEliminarLopecita.
JAJAJA ese comentario de yami re cebada. igual esto no necesita 2da parte jajajaj
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