Mi hermana (cuatro años más grande que yo) me invitó a su cumpleaños. Con ella tengo una relación muy especial. Somos, más que hermanos, amigos. Al no vivir juntos y no compartir muchas cosas de la convivencia, nuestra relación se permitió una amistad bastante especial y poco común.
Y bueno, el día de su cumpleaños me mandó un mensaje para que me pase a la noche por su casa (donde vivía con el novio) así que le confirmé y le avisé que llevaba algo para tomar.
Tipo 11 de la noche, terminamos de cenar con mi vieja y me puse una camisita y fuí para allá armado de dos poderosas Heineken. Bajó a abrirme el novio. La casa de mi hermana tiene dos pisos y terraza, donde ponen la pelopincho, y obviamente, al ser verano, la piletita estaba ahí.
Claro, yo me había olvidado y no llevé malla. Así que cuando subí las escaleritas llenas de telarañas, estaban mi hermana con la mejor amiga metidas tomando otras dos birras.
-Buenas... hermanita cumpleañeraaaaa como va eso?-
-Qué haces... trajiste malla?-
-Jaja no, que colgado, como andas-saludé a Agus-
La mejor amiga de mi hermana se llama Agustina y desde chiquito me gusta. Lo que pasa es que cuando era un nene ella jugaba conmigo, me compartía las galletitas en la merienda, me abrazaba y me subía a upa, me hablaba de igual a igual. Y ya después, de más grande, me quedó esa sensación de que me gustaba, y bueno, de un poco más grande me empezó a calentar, ir a la playa de vacaciones con ella y mi hermana, verla casi desnuda de acá para allá, y con lo bien que está su cuerpo, todo lo que sentía de nene se sumó a un par de cosas más que aparecen con la edad y bueno...
Hacía un calor insoportable, así que dije bueno, ya fue, voy al baño me saco el boxer y me meto con el pantalón corto al agua. Nos pusimos a charlar los tres adentro de la pelopincho, acordándonos de cosas de cuando eramos chicos. Nos reímos mucho, teniamos muchos recuerdos juntos los tres. Al rato apareció el novio de mi hermana con un porro y nos pusimos a fumar los cuatro. Parece que eran flores porque al rato de haber fumado, el agua se sentía como un océano y estabamos todos muy interesados viendo cómo se hacían pequeñas olitas en los bordes de la pileta, en silencio, pero alegres. Después de haber compartido varios delirios interesantes, mi hermana se fue a acostar y me dijo que la llave estaba abajo de la alfombra así que cuando quería podía irme. El novio se fue atrás de ella a darle, seguramente, su regalo. Así que quedamos Agustina y yo en la pileta hablando. Empecé a sentir bastante calor en todo el cuerpo y no pude evitar empezar a acercarme, hasta que terminamos hablando pegados.
-Te jode si te abrazo? tengo un poco de frío- me dijo, y sin esperar respuesta, apoyó su cabeza en mi pecho y se abrazó a mi espalda.
Empezamos a hablar pero ahora con la voz más tranquila. Yo estaba seguro de que ALGO había con ella, y si no era en este momento no era más. Llevé la conversación al límite, la acorralé entre la espada y la pared.
-¡... de verdad, cualquiera me envidiaría!-
-Por qué?-
-Porque sos una piba que cualquiera quisiera tener abrazada besando en una pelopincho-
Se rió y se dio vuelta mirándome un poco sorprendida. En realidad era parte del juego, ella no se me iba a tirar, pero sabía que yo la iba a terminar yendo a buscar, era el juego, yo la iba rodeando, la iba bordeando, hasta que le tiraba la indirecta y se hacía la desentendida.
-Pero vos no me estas besando...-
Beso! Le di un beso y aceptó agarrandome con las dos manos de la cara y devolviendo el beso con otro más fuerte. Nos besamos tanto que empezamos a calentarnos y, problema, yo no tenía boxer. No tardó en darse cuenta y se entró a reír.
-Te entusiasmaste parece-
No le dije nada, pero le arranqué unos cuantos besos en el cuello. Ella me bajó el pantalón y me empezó a tocar. Yo le saqué el corpiño y la besé por todo el cuerpo, estaba cumpliendo una especie de fantasía al estar con ella, y ni siquiera en una cama, adentro de la pileta!!
Entre sus manos agarrandomela y mis besos en su pecho se le escapó un
-Al fin este momento con vos...-
En el momento no le dije nada porque no me salían las palabras, pero no podía creer que ella haya estado deseando esa situación tan caliente conmigo hace tanto tiempo y yo no haya hecho nada. Finalmente ella buscó en su morral y sacó un forro de esos que se pueden meter abajo del agua. Me lo puso con la boca y yo no podía creer que iba a perder mi virginidad de esa forma, tan... loca y zarpada. Después de un muy buen rato de relaciones nos dimos cuenta de que estaba saliendo el sol y en poco tiempo se iban a levantar mi hermana y el novio para laburar, así que nos vestimos y nos fuimos caminando juntos, la acompañé a la casa y me despidió con un beso intenso en la boca.
Uno de mis preferidos
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