Darío les fue a abrir y cuando volvió continuamos en la charla:
-Estábamos en tu trío, jaja, y de verdad nunca hiciste ninguno?-
-No, nunca. Y me muero de ganas-
Mi estado de borrachera me hizo calentar bastante después de estas charlas, me costaba aguantarme las ganas de cumplir las fantasías y al parecer Ramiro y Lucía también estaban a temperatura porque se fueron a hablar a las reposeras y al poco tiempo se comieron la boca.
-Y qué tipo de hombres te gustan?-
-Los tipos de treinta me vuelven loca...-
-Y físicamente?-
Gastón tiene el cuerpo ideal. Una espalda hermosa, cola, por lo general está siempre lindo y lo peor, mi punto fatalmente débil, tiene un perfume demasiado rico.
-Físicamente me gustan los hombres como vos-
-Oiga!! jajaja, muchachos voy a traer el último fernet-
-Por mí no...-
-Por mí sí-
-Dos contra uno, lo traigo-
-Dos contra una-
-Qué?-
-Nada-
Darío se fue a buscar el Fernet.
-Y qué es lo que te gusta de los tipos como yo-
-El físico ya te dije-
-Y de mi cuerpo qué es lo que más te gusta?-
-Mmm... de lo que conozco la espalda-
Gastón se sacó la remera diciendo que tenía calor.
-Y de lo que no conoces qué te gustaría conocer?-
-Sos igual que el Gastón de la secundaria-
-Puede ser que en algunas cosas siga siendo el mismo-
-Igual de lanzado-
Llegó Darío al mismo tiempo que Gonzalo y Lucía avisaban que se iban a dormir. "Dormir". Nos sirvió un vaso de fernet a cada uno. Se sentó sin decir nada, escuchando lo que hablábamos, pero Gastón se quedó callado.
-Y bueno, querés que te responda?-
-Jaja sí-
-De lo que no conozco y quisiera conocer, las piernas, desde el talón hasta la cintura. Y vos Darío? qué parte del cuerpo de Gastón quisieras conocer?-
-Yo? jajaja pero si estuvimos en la misma habitación en Bariloche, jugamos a la pelota jun-Es injusto, mejor que él diga la parte que le gustaría conocer de vos, así es mas imparcial-
-Jaja está bien, a ver Darío, tú dirás-
-En realidad ya te conozco-
-Bueno decile algo que extrañes de su cuerpo jajajaja-
-Jajajaja Gastón!!!-
-Extraño tu cola-
-Jajajajajajaja-
-Jajajaja-
-Jaja es cierto-
-Jajaja y bueno cómo sigue este jueguito?-
-Y a mí por qué me preguntas?-
-Vos estás poniendo todas las reglas!! Ahora decí como sigue, qué se yo que hacer!-
-Jajaja bueno, a ver, hagamos una cosa, si vos le mostras la cola a Darío, yo te muestro las piernas, del talón a la cintura-
-Acá??-
-No, en Miami, mañana nos tomamos el avión, sí boluda acá-
-Bueno, pero sólo a Darío vos mirá para el otro lado-
-Está bien-
Me saqué el pantalón. Le mostré la cola a Darío y él se sonreía. Gastón miraba para otro lado. Darío agarró mi bombacha y después acarició mi piel.
-Bueno listo-
Gastón se volvió a mirarnos.
-Ya está? me toca a mí?-
-Sí, me toca a mí-
-Jajajaja-
-Dale-
Darío cerró los ojos, yo me acerqué a los dos, a él le tapé los ojos con mi mano, y Gastón mientras se sacaba el pantalón, iba sintiendo mi mano entre sus piernas. Qué piernas! Grandes, fuertes, bien formadas. Se las acariciaba y sin darme cuenta Darío ya se había sacado mi mano de los ojos. El boxer negro de Gastón me dejaba ver que estaba bastante bien armado. Me calenté bastante cuando entre el mareo que tenía, pude ver la situación: Yo mostrando la cola a un hombre y acariciándole las piernas a otro, en boxer.
-Bueno, ahora al revés. Yo elijo qué parte de tu cuerpo me gustaría conocer, y vos elegís qué parte del cuerpo de Darío extrañas más-
-Bueno-
-Yo quisiera conocer... tus pechos-
-Mis tetas?-
-Sí-
-Bueno-
Darío ya no cerró los ojos y cuando quise tapárselos con la mano él me chupó un dedo y me puso la palma de su mano en su cuello y empezó a lamer mi brazo, se puso de pie y se fue acercando a mi.
-Ayudame vos a desabrocharme el corpiño, sola no puedo- le dije a Gastón
-Bueno-
Gastón se paró demasiado cerca mio, mientras seguía en boxer y cada vez mas caliente. Sus ojos grandotes me miraron fijo y casi pegó su boca a la mía, cuando empezó a pasar sus dos manos desde mi cola, despacio hasta mi espalda. Dejé escapar mi respiración algo agitada y los dos lo notaron. Darío me agarró de la cintura y me puso de espaldas a él, mientras me pasó la lengua por la nuca y el cuello.
Ya sin decir nada Gastón me tocaba entera y no pude evitar calentarme cien veces más. Tiene un lomo increíble y empecé a acariciarlo. Se acercó a mí y quedé entre medio de los dos.
-Encerradísima, cómo te vas a escapar de acá?-
-Me parece que ya no puedo...-
-Ni lo intentes fer-
Terminadas esas palabras me besé intensamente con Gastón mientras Darío se sacó el pantalón. Estaba durísimo y yo lo sentía encima de mi bombacha.
-Así que ésta era tu fantasía??-
-Ay...
Mi respiración tan agitada no me permitía ni hablar. Cerré los ojos y metí mis dos manos adentro de sus boxers. Gastón estaba mucho más dotado que Darío, pero los dos tenían piedra. Ellos me acariciaban las tetas y me chupaban el cuello y las orejas, mientras yo ya me iba haciendo a la idea entre tantas copas de que iba a cumplir mi gran fantasía y aunque no estaba en mi mejor estado, al menos estaba consciente de lo que estaba pasando.
Me arrodillé y empecé a chuparlos a los dos. Los chicos me agarraban la cabeza, se agachaban y me tocaban las tetas, estaban desesperados. Y me gustaba, porque, a pesar de ser dos, sentía que yo los estaba empezando a manejar. Me gustaba la idea de que yo pudiera calentarlos a los dos a mi manera y ellos, deseándome, esperando que les suelte la cadena.
Si venía con ganas de sexo hace tiempo, esa noche estaba teniendo más que nunca, y todavía faltaba lo mejor. Seguí chupándolos mientras ellos cerraban los ojos, tiraban la cabeza para atrás, me tocaban me agarraban del pelo, no sabían qué hacer. Hasta que Gastón se soltó la cadena solito. Me levantó, me agarro de la cintura, me puso contra la mesa y me agachó con su mano en mi espalda. Me puse sobre la mesa y sentí lo que tanto quería sentir. Sentí todo lo que Gastón tenía para darme. No alcancé ni siquiera a gemir de lo fuerte que empezó a darme. Salía y entraba de mí sin darme respiro, cada vez más fuerte. Me agarró de la cintura con las dos manos y yo no pude hacer otra cosa mas que agarrarme del borde de la mesa lo más que pude. Se cayeron algunas botellas al pasto, y el cenicero.
-AyG-ast-ón-
Era lo único que alcanzaba a decirle, con los ojos fuertemente cerrados sintiendo cada roce. Gastón se salió y Darío se puso atrás mio. Yo no quería dejar a Gastón justo ahora, pero estábamos de a tres y son las reglas del juego. Darío hizo lo mismo, me agarró de la cintura, pero con más fuerza. Si bien era más chica, él le dio otro ritmo que me hizo tener un orgasmo bastante bueno.
Darío decidió juntar la ropa y llevarnos a su habitación, en la cual tenía una cama matrimonial. Gastón le dijo a Darío que se acueste primero. Me agarró de las dos manos y me llevó a la cama. Me puso encima de Darío, y se puso por detrás mio, en mi cola...
Tuve sexo con los dos durante aproximadamente tres horas. Cumplí con creces mi fantasía y creo que tuve entre 7 y 10 orgasmos. Nos quedamos durmiendo los tres juntos hasta las cuatro de la tarde del otro día. Me desperté y Ramiro ya se había ido con Lucía hacía un rato. Darío nos trajo a los dos en coche a Capital, volvimos hablando de cualquier pavada, tomando mates en el auto, acordándonos de cosas de la secundaria. Nos cagamos de risa y quedamos en vernos...
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