Me desperté bastante nervioso y ansioso. Era mi debut. Quería subirme de una vez no aguantaba más. Llegué al club como siempre con mi bolso al hombro. Me recibió mi gente con un aplauso, "Dale ganador hoy eh!!" "Dale guacho hoy demostrá" me decían mis compañeros. Eso la verdad es que me dio bastantes más ánimos de los que ya había juntado por mi mismo.
Unas horas después ya estaba calentando en el vestuario. Maidana estaba del otro lado de la pared.
-Vos tranquilo, preocupate por volver bien armado y meter arriba todo el laburo de estos últimos meses- me dijo Vicente, mi entrenador.
Lo anunciaron primero a Maidana y enseguida tuve que salir yo. Subimos los dos al cuadrilátero y saludé a mi público. Estaba mi viejo, mi tío, mis dos primas, y un par de amigos del barrio que no paraban de gritarle de todo a Maidana.
Nos llamó el árbitro y arrancamos. De movida lo quise matar, fueron tres golpes seguidos en el medio de la cara que casi me regalan un knock out en 15 segundos de pelea. El primer round fue todo mío, lo metí contra las cuerdas dos veces y le dí por todos lados. Durísimo, no se quiso caer y encima me puteaba de arriba a abajo. Lo salvó la campana. Escuchaba a Vicente pero su voz se mezclaba con los "Matalo David!!!" de mi tío.
Maidana me miraba desde la otra esquina y me levantaba la cabeza buscandome roña. Ni bien arrancó el segundo round se me vino encima con toda la bronca. Me acorraló contra una esquina y me cubrí mientras buscaba el momento de salir con Jabs. Me cubrí bien la cara y el hígado, y me quedé esperando. Me tiraba piñas desesperado, estaba enfurecido, pero se descubría bastante la mandíbula. Así que lo medí,
y pensé "Ahora es el mome...."
Buuuum. Caí redondo. Bah, me contaron que caí redondo porque ni bien saqué el derechazo me fracturó la nariz en tres pedazos y me desmayé del dolor.
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