El cuervo, inexistente para casi todos los demás, picoteó con furia al sorete, que a su vez llenó de olor a mierda al diablo (apuñalado por el pico de una gallina asquerosa). El diablo, el más fuerte, empezó a tirar el tridente para todos lados y como resultado hizo un hueco en el suelo, mandando a su hijo al piso de abajo...
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