Mi novia me había metido los cuernos y yo lo sabía. Antes de continuar, quiero aclarar que no nací para ser una buena persona ni me interesa hacer más cosas de las que quiero hacer. Es decir, hago lo que quiero sin importar lo bien o mal que esté. Sí, soy un egoísta, pero lo admito, a diferencia de muchísimos otros que dicen ser "humildes" o "sinceros" y no pueden empezar admitiendo su peor defecto, el mío, el egoísmo.
Entonces, mi novia Agustina me había engañado en una situación muy conflictiva y llena de impulsos que nos llevaron por el mal camino.
Teníamos un amigo en común, Martín, al que siempre le calentó mi novia pero bueno, como sabía que estaba conmigo respetaba. Pero un día salimos a bailar con este amigo mío y aprovechando un mal momento mio con ella, me hizo poner en pedo y soltar la lengua como loco. Sin darme cuenta le dije todo lo que me había pasado con ella, lo que ella me había dicho, lo que nos pasaba y lo que creía que nos iba a pasar. Y todo, pensando que hablaba con un amigo, pero no. Este hijo de puta aprovechó todo lo que le confesé para darme vuelta una relación de casi tres años. Y bien que lo logró.
No eramos una pareja débil, pero convengamos que Martín aprovechó cada momento que pudo, comenzó haciendo presencia, agarrándose de que era amigo mio, la ayudaba y contenía a ella cuando se ponía mal por discutir conmigo. Hacía presencia, la bancaba, estaba con ella más que yo y la acompañaba cuando se sentía sola. Empecé a dudar tarde y cuando quise enterarme de lo que pasaba entre ellos dos, ya era tarde.
Un día decidí ir a buscarla al trabajo y él estaba esperándola en la puerta. Yo me quedé en la vereda del frente y me senté en la entrada de una casa. Ella salió y con el gesto algo triste que la acompañaba en esos días duros, lo agarró de la mano y se fueron caminando. Los seguí y en un semáforo, él la abrazó, le acarició los cachetes que tanto le había acariciado ya yo, y la besó muy profundamente. Se besaron, un semáforo, dos, tres. Nunca supe si era ése su primer beso o uno de los tantos que se habían dado ya en este tiempo. Pero lo cierto es que nunca quise que eso sucediera y que Agustina era de verdad una persona muy importante para mí, sólo fue un mal momento que generó inseguridad, una inseguridad que nos mató. Y Martín le sacó jugo.
Bien. Esto fue lo primero que sucedió y llevó a mi reacción. Al ver esta imagen tan fuerte, sentí de verdad que mi corazón se salió de lugar. Lo que había pasado con Agustina era una pequeña serie de discusiones muy tontas, pero el amor que yo sentía por ella cubría cualquier racha mala, alcanzaba y sobraba para superar lo que fuera necesario. Estaba enamorado y sentir que a dos semanas de nuestra última discusión, todo esto se había ido a la mierda, me generó una impotencia y un dolor que no pude calmar ni con llanto, ni con alcohol, ni con amigos, ni con familia. No pude tapar el dolor con nada.
Hasta que una noche me tocó asistir a la misma fiesta que iban a ir Martin y Agustina, en la casa de un amigo. Llegué temprano, borracho pero muy bien arreglado. Me acuerdo, todos me hablaban, me cargaban por mi estado de ebriedad pero nadie me negaba un vaso de vodka con jugo. Y así pasé la noche hasta las dos de la mañana cuando Martin y la novia con la que nunca corté, llegaron juntos a la casa. Verlos entrar sonriéndose, haciéndome saber que venían divirtiéndose desde antes, me hacía aplastar los pedazos del corazón roto que me quedaban enteros. No podía creer que finalmente la historia que yo creía feliz terminara tan pero tan dolorosa. No pude tolerarlo. Tomé dos vasos más de jugo con vodka sin despegar los ojos de la cara de Martin, quien jamás arrimó su vista a mí, seguramente, por miedo o vergüenza. Agustina sin embargo me veía de a ratos y se ponía seria, triste. "Puta, me mirás y te ponés triste? triste por qué? te comiste a un amigo y nunca me dijiste nada, sos puta", pensaba una y otra vez cuando la vista se me hacía doble de tanto alcohol y el calor y la sinceridad se hacían extremos.
"Estás bien?" me preguntaban todos. "Chupame bien un huevo" respondía yo. Agustina se levantó para ir al baño y no pude resistir la tentación. Me levanté y la fui a buscar.
-Agus...-
-Lautaro, estás bien? Necesito hablar con vos-
-Sí, estoy perfecto... no me ves? puedo pararme en una pata también-
-Estás muy borracho Lauti-
-Deja´de hacerte la pelotuda, no tenes nada para decirme? no somos novios, no somos un carajo, qué carajo somos? explicamelo porque hace dos semanas no entiendo una mierda, te comiste al puto de Martin que es un pobre gil, y yo? donde quedó todo lo nuestro? tan rápido lo tiraste a la basura? Mala persona, sos una mala persona no tuviste el valor de decirme las cosas como eran, te hubiese dejado ir, basura por qué me rompiste el corazón así eh? por qué te fuiste así sin decir nada? no te hiciste cargo sos una muy mala persona me quebraste, te amo tanto que te odio con toda mi alma...
Agustina lloraba y yo también.
-Por favor no me digas esas cosas, te juro que estuve muy pero muy mal todos estos días-
-te cagaste en nuestro amor te cagaste en mi amor no digas que no, si estuviste mal ahora lo único que haces es tenerme lastima, lastima por que me vas a tener vos a mi? por meterme los cuernos? tendrías que darte lástima a vos misma... yo quise bancar esto porque te quería de verdad y te sigo queriendo, por qué me hiciste eso así? nunca tuviste velor-
-No tuve valor... tenes razón soy una estúpida... no me perdones nunca por todo el dolor que te estoy causando, te juro que estuve muy mal y lo de Martín... fue todo confuso, no lo sé, él estuvo ahí y yo necesitaba alguien que me abrace y me escuche-
-y nuncass me buscaste a mi para uqe te abrace, y patinaste ey o no? o nO? disculpame yo no quise hacerte todo este escandalo de minita pero nunca me diste una explicacion no entendi nunca nada y un dia te vi besando al gil de mierda este y me rompiste el corazon, nada mas queiro que sepas esto listo, hiciste las cosas muy mal, y me duele el pecho agustina, disculapme por ser tan maricón, chau-
Agustina se quedó inmóvil mientras yo giré y me fui tambaleando. Cuando pasé por el sillón donde estaba sentado Martín, le escupí y le pegué un bife en la nariz que nunca se lo va a olvidar porque sonó a explosión de piñata, al mismo tiempo que le dije "Garca, pecho frío, sos un flor de hijo de puta". Ni siquiera reaccionó. Al poco tiempo Agustina me hizo llegar una carta pidiéndome disculpas por todo lo que había pasado y contándome que Martín se había acostado con una amiga suya y no lo quiso ver más. Le respondí en una hoja de cuaderno diciéndole que a pesar de todo era una buena chica y que yo también tenía que disculparme por el papelón de ese día, pero nunca le hice llegar la respuesta. Hace poco encontré su carta y mi respuesta juntas guardadas en mi cajón. Y me decidí a escribir esta historia tan estúpida de amor y celos y giladas que uno hace cuando es adolescente y está aprendiendo. Sigo siendo un egoísta, a pesar de saber lo que es el dolor en carne propia.
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