6/05/2011

Violento

"¿Qué querían que hiciera? ¡Siempre eran todos contra mí! Y yo no sabía insultar como ellos, díganme, dale, ¿qué se suponía que tenía que hacer? ¿aprender a insultar y basurear como ellos? ¿y por qué no aprendían ellos a defenderse a los golpes como yo? Siempre era igual, todos juntos basureándome y maltratándome hasta que me cansaba y los golpeaba a todos hasta el cansancio, hasta que ya no querían insultarme más, o hasta que me sacaba toda la angustia de encima. ¿Qué tiene eso de malo que no tenga lo otro? ah, claro, así que lo mío era violento y lo de ellos no... ¿Seguros que no era violencia lo que me hacían ellos a mí? ¿tienen idea ustedes las veces que volví a mi casa llorando y con un fuerte dolor en el pecho a causa de las cosas que se decían de mi? ¡Díganme carajo! ¡¿Eso no es violencia?!
"Tendrías que aprender a hablar, para dejar de comportarte como un mono, y de paso para pedirle a algún adulto que te preste un jabón, tenes olor a podrido, monito patas sucias... ¿o qué? ¿Tu mamá está tan ocupada con tu vecino que no tiene tiempo de bañarte?" Me decían.
¿Y yo soy el hijo de puta? ¡Díganme carajo, díganme! ¡Siempre se castiga el golpe! ¿Y las palabras no causan dolor? ¡Son peores! Porque el dolor te hace chichones, te hace poner la piel morada o te hace sangrar, pero no te muerde el corazón... las palabras, en cambio, se te meten por adentro de la piel sin dejar marcas y te lastiman por adentro, te dan angustia. ¿Y eso? ¿no es violencia? Ellos eran buenos porque no golpeaban y yo era malo porque los golpeaba a todos para defenderme. ¡Defenderme!
Las veces... ¡las veces! que me prometieron con palabras no volver a insultarme. Esas palabras también me causaron dolor, cuando las traicionaron. "Jaja no me digas que te creíste eso de que no te íbamos a volver a molestar... qué pelotudo... pero qué pelotudo... y claro, cómo carajo no te lo vas a creer si no sabes pensar, lo único que haces es pegar, pero un día vamos a correr más rápido que vos, o vamos a conseguir un buen palo para partirtelo en la cabeza y ya no te van a servir tus golpes, ¿y qué vas a hacer?"
Yo me defendí, yo no soy culpable, ellos son los culpables, lo único que hice, fue defenderme, y lo voy a seguir haciendo así sean mil."

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