6/19/2011

El Fantasma 7

Nos abrió una mujer joven y linda, todo lo contrario a lo que uno se imagina de una bruja de barrio. Su casa era como cualquiera, cocina, una pava y un mate en acción, una heladera con pegatinas de deliverys. Un pasillo que comunicaba la entrada con el comedor, en el cual había un sillón amarillo gastadísimo, con un gato siamés observando todo con atención, en absoluto silencio, como quien supervisa una actividad detrás de un vidrio a prueba de sonidos.

-Pasen y siéntense por ahí-

Nos señaló una habitación con una mesa y tres sillas. La mesa tenía un mantel violeta y sobre éste, otro mantel verde oscuro. Ramiro se animó rápido y tomó asiento, yo esperé un rato más parado.
Se acercó la bruja y me repitió que tomara asiento. Lo hice.

-Bueno, recuérdenme cuál es el motivo de su visita señores...-

Su voz era muy dulce, mujer seductora si las hay, no sólo su título de "bruja" llamaba la atención, sino que sus movimientos y su voz eran seducción pura.
Cruzó sus brazos llenos de collares tallados con varios dibujos que supongo, estaban cargados de "significados".

-Tenemos algunos fantasmas en casa-
-Viven juntos?-
-No, en la casa de él-
-Son pareja?-
-No, en realidad él tiene fantasmas en su casa y yo que soy el amigo lo comprobé-
-Y cómo sabes que hay fantasmas en tu casa?-

Clavó sus ojos en los míos y sentí mucha profundidad, como si su mirada no me dejara distraerme.

-Mirá, la verdad es que no creo en los fantasmas, o no creía, ya no se... pero las cosas que pasaron son fuertes...-
-Qué cosas pasaron?-

Su cabeza se inclinó unos grados, yo hice lo mismo para mirarla de frente. Aunque el encuentro no tenía nada de extravagante o espiritual aún, yo sentía una fuerte conexión con la bruja. No podía despegar mis ojos de los suyos excepto para observar los movimientos delicados de sus manos.

-Se me llenó de cenizas la casa, se quemaron todos los fósforos adentro de la caja, se derritió sola la tapa del inodoro, pusimos alarmas de movimiento y se derritieron, y lo último que pasó ya fue fuera de la casa-
-Qué tipo de cosas pasaron fuera de la casa?-
-Soñé con una explosión de fuego y me quemé la piel pero de verdad, fuera del sueño, y a él le aparecieron cosas escritas en una hoja de papel-

La atención con la que ella me escuchaba hacía que cada una de mis palabras explotaran en mi boca con una dedicación especial. Me preocupaba por mi entonación y la forma en que ponía mis labios para dejar salir el sonido.
Dejé de hablar y hubo un silencio. Ramiro me miraba y la miraba a ella como quien observa a dos enamorados, yo permanecía cautivo de su ser, y ella, sin dejar de atraparme, analizaba lo escuchado.
Luego de unos segundos habló.

-Bien, los espíritus son energía que pudo haberse detenido en la transición entre lo existente y lo inexistente. Lo existente es la vida, lo que vivimos, lo tangible, como las plantas y las mascotas y lo no tangible, como los sentimientos y las emociones. Lo inexistente es el estado de desintegración total de la energía, cuando ésta pasa a ser por completo parte de otra energía viva, renovándose y dando lugar a cambios y transformaciones energéticas-
-Entonces?-

Ramiro apuraba las explicaciones mientras que yo caía en un profundo sueño despierto mientras la escuchaba. Aunque ya no estuviese mirandome fijo a mí, sino que alternaba su relato a los dos, yo sentía todavía sus ojos clavados en los míos, mientras que los gestos de sus manos seguían manipulando mi concentración.

-Entonces puede ser, por lo que cuentan que pasó, que haya una energía dentro de la casa que no pudo terminar su desintegración y haya quedado atrapada. Esto es normal, no son los únicos que vienen a contarme hechos de este tipo, y es normal que las energías que quedan atrapadas se manifiesten, ellas buscan la forma de salir de donde están, de terminar su desintegración y pasar a ser parte de la energía natural-
-Y qué tenemos que hacer?-
-Los procedimientos que se llevan a cabo en estas circunstancias son varios. Dependen también del tipo de manifestaciones de los espíritus. Cuando éstas son tangibles, como la quemadura de la cama, se suelen utilizar  distintos elementos que rechacen y expulsen a los espíritus, como colocar espejos, azufre, o piedras en distintas partes de la casa. Cuando no son tangibles como la aparición en sueños o la alteración del estado del ánimo de las personas, se suelen utilizar exorcismos-
-Y en este caso? Hay de las dos expresiones-
-En este caso se suelen utilizar igualmente los dos procedimientos, para terminar la transición asegurándose de que todas las energías finalicen su viaje-
-Osea que hay que exorcizar la casa... y poner espejos?-
-Sería lo más conveniente-
-Y qué pensas vos Pedro?-

Casi no había prestado atención a la conversación. Sin embargo no podía dejar de sentir el tono de su voz en el interior de mi pecho. La interrupción de Ramiro me hizo volver a la realidad y recién ahí pude notar mi estado de pérdida. Esa mujer tenía una fuerza tan grande de atracción que había logrado encerrarme entre sus movimientos con increíble facilidad. No sabía ni siquiera qué responder.

-Qué pienso de qué?-
-Jaja boludo, de lo que estamos diciendo, exorcizamos la casa esa o no?-
-Ah..., y no se... mía no es, el exorcismo hace correr algún riesgo a la casa misma?-
-Te referís a si algo puede romperse, quemarse o sufrir alguna reacción?-
-Sí-

Su voz... nuevamente me adormecía.

-No. Lo más agresivo que puede pasar es que se queme alguna lámpara, así que por las dudas antes de realizarlo, cortamos la luz y desenchufamos todo-

Ramiro terminó de concluir una reunión para la noche siguiente a esa, en la misma casa de los fantasmas del fuego. Tuvo que sacudirme para que pudiera levantarme de la silla. La bruja nos acompañó hasta la puerta y nos fuimos.

-Qué te pasaba tarado te enamoraste de la bruja?-
-No... vos no sentiste nada?-
-Nada de qué?-
-Fue muy raro, su voz, sus movimientos...-
-Qué tienen?-
-No se, te juro que me sentí hipnotizado, esta mujer es bruja en serio-
-Yo mucho no le creí-
-Yo le creí con hechos, me hipnotizó, estoy seguro, esta mujer es rara-
-Vos decís?-
-Sí, es muy rara, y esto ya no me está gustando nada-
-Mañana vamos a tener que volver a la casa de los fantasmas-
-Sí. Y espero que termine esta pesadilla de una vez-

Caminamos por las calles oscuras del barrio hasta llegar a la bicicletería, entramos en plena noche y nos recostamos detrás del mostrador. Esa bruja... me quedé con una extraña sensación y la imagen de sus ojos clavada en mi frente toda la noche. No pude dormir y hasta me sentí observado. Esa bruja tenía algo que no había encontrado antes en nadie, y la fuerza con la que me atrapó esa tarde, me daba miedo y me sorprendía. Lo único que esperé antes de cerrar mis ojos ya abrumados por el sol de la mañana, fue que todo termine rápido, y bien. Y bien.

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