6/28/2012

Dulce de leche (100% real ¡aunque no lo creas!)

Siempre me cruzaba con ella en el barrio. Caminabamos por las mismas veredas. La verdad es que era preciosa esa piba. Tenía una altura ideal, un poquito más baja que yo, morochita, cara linda y cuerpo hermoso. Cada vez que me la cruzaba la miraba y no podía creer que siempre ella también me mirara a mi también.

Yo tengo 22 años, soy rubio, re petiso jajaja y de ojos celestes. No soy el típico rubio que todas las minas le están atrás pero voy al frente y eso algunas veces juega y gana más que la belleza.

Cada vez que yo volvía de bajo, ella estaba cruzando por la esquina de mi casa con un bolso. Siempre, una vez por semana, me la cruzaba en la misma esquina. No fallaba. Y siempre la miraba y ella a mi. Las útlimas veces ya nos sonreímos, eramos como conocidos. Nos saludábamos de ceja.

Un día, volviendo de bajo, pensé "ya fue, cuando la vea la saludo de una y le saco charla, al menos como para arrancar". Pero como su fuera a propósito, ese día no me la crucé en la esquina. Aunque fuese una estupidez y ella en realidad no fuera más que una vecinita que me cruzaba algunas veces, ese hecho de no encontrarla me tuvo pensando todo el día, maquinando, me dio bronca, no se por qué.

A la tardecita, ya entrando la noche, mis amigos me llamaron para ir a bailar a Privilege, nos juntamos en la casa de mi mejor amigo Darío, (más o menos sabía la historia de mi vecina porque ya le había contado de lo buena que estaba) y le conté que cuando me había decidido a arrancarle un saludo y una charla, no la ví. Darío me contestó preparando un vodka con jugo, como desentendido y no muy preocupado en la historia: "Quedate tranquilo mono, ella es tuya desde el momento en que te vio".

Lo primero que pensé es que me estaba boludeando, me cayó como el orto que me diga semejante ligereza, pero traté de no pensar más en eso. Nos agarramos un pedo de la concha de su madre, rompimos dos vasos de vidrio jugando de manos. Nos escuchamos todos los temas que pasaron en el boliche, en la previa.

Uno de los pibes estaba en coche así que nos llevó a cuatro adentro, descontrolando la putísima noche. Ibamos con las ventanas bajas gritandole de todo a todas las minas que se cruzaban. Llegamos a llorar de risa y uno casi vomita el asiento de tanto reír. Una masa. Entramos al boliche, seguimos escabiando y sacando tragos como si la noche se terminara. Pero no se iba a terminar... al menos para mí.

Darío quebró a la hora y media de que entramos y quedó volcado en un rincón. Yo me quedé un rato con él y después cambiamos de guardia y me fui a buscar una piba que había visto pasar. Cualquiera tenía la cara de mi vecina. Ella también y por eso la buscaba. Todas me hacían acordar a mi vecina. Del pedo que tenía les preguntaba si eran mis vecinas. Le pregunté si era mi vecina a una chica que estaba con el novio al lado y me quiso pegar. No se qué habrá entendido (igual me abalancé sobre su novia) pero no le dije nada grosero.

La cuestión es que terminé a los besos con una chica y me cortaron mis amigos diciendo que ya se iban porque Darío ya no daba para más y había que llevarlo en coche a la casa. Así que le dije a la piba que le dejaba mi número y me miró con cara fea. Ni siquiera le interesaba anotar el 15- de mi celular. Claro, fue algo del momento, pero las pelotudeces que uno hace...

Llevamos a Darío a su casa y en la vuelta me dejaron a unas cuadras de mi casa. Pasé por la esquina donde siempre me cruzaba con mi vecinita hermosa. Me quedé un rato sentado, tratando de asentar la cabeza un poco. Me reacomodó el aire de la mañana, ese aire frío que te rompe la cara y te hace imaginar tu cama sin parar. Me levanté y llegué a casa de una vez. Entré a mi facebook antes de dormir... y todavía trato de hacerle entender a Darío que lo que me pasó es cierto, no me cree el hijo de mil puta (aunque en realidad lo hecho hecho está y entiendo que no lo crea).

Tenía una solicitud de amistad, y cuando la acepté... era mi vecina. La hija de puta me encontró por facebook y me agregó sin conocerme!! Supuse que teníamos amigos en común y lo comprobé enseguida. Me puse a ver sus fotos y la verdad es que estaban terribles. La muy puta se sacaba fotos entangada o con culotes y musculosa tipo piyama sentada tomando un mate. Terrible. Me empecé a calentar mal, se me fue el sueño. Me serví un vaso de agua y cuando volví a la computadora estaba conectada y me había mandado un mensaje

"Vecino! sabes qien soy?"

Cuando lo ví, juro que pensé que estaba tan en pedo que me estaba imaginando todo. Me senté un poco, con la verga que me hablaba, y me puse a pensar si esto era real. No podía ser.

"Vecina? la que siempre me cruzo en la esquina cuando vuelvo de bajo?"
"tocás el bajo?"
"sí"
"mira que bueno"

Me sentí un poco raro. No le dije más nada, no se por qué. No se me ocurría. Pero parecía ser que ella estaba más interesada de lo normal.

"Vecino! seguis ahi?"
"Si, que pasa"
"queres venir a comer dulce de leche a mi casa?"

Demasiado. Esta historia debería terminar acá con mi pija quebrada al medio por un rayo ultravioleta que salía de mi cabeza imaginando a la pendeja en tanga en la cama comiendo dulce de leche y volcandosele un poco entre las tetas semiguardadas en el camisón rosita claro. Acá sí que estuve un minuto y medio pensando constantemente si lo que me acababa de decir era real. Pensaba "o está terriblemente caliente y quiere agarrar al primero que tenga y gracias a dios Darío quebró, lo llevamos en auto, y volví relativamente temprano a casa, o no se, se enamoró mucho de mí cuando me vio volviendo de bajo, cosa que no creo, porque para invitarme a comer dulce de leche sin conocerme más que de vista, un sábado a las 5 y media de la mañana, es un tanto extraño y no creo que le pase a mucha gente".

Antes de que se me pase el tren contesté.


"vos estas loca... me jodes con esas cosas... con las ganas que tengo de comer dulce de leche vecinita!"
"en serio, vivo en XXXXXXXXXXXX 134, cuando estés abajo mandame mensaje, 15-4kjfdggfd<"

Una nueva posibilidad que tenía mucho más sentido que la que hasta hace un rato elaboré, aparecía. La vecina era una traficante de órganos, me quería invitar sabiendo que estaba buenísima y que probablemente yo estuviera en pedo y dijera que sí. Llegaba, y mientras mandaba el mensaje esperando como un pelotudo, dos tipos me interceptaban, me rompían la boca, quizás me culeaban todo, y después me robaban el hígado o algo así.

"ok, en 15 estoy"

¿Qué quieren que les diga? Me chupaba reverendamente un huevo que sea traficante de órganos. Me miré el pito y entendí que tenía que ir a esa dirección y mandar un mensaje. Me vestí otra vez, tomé otro vaso de agua como para desintoxicarme un poco más, y salí despacio, sin que mis viejos se llegaran a despertar. Vivía a tres cuadras de esa dirección, así que enseguida estuve en la puerta del edificio del 134. Mandé mensaje.

"Ok. ahora bajo"

Si llegaba a ser real, bajaba ella y me abría y comíamos dulce de leche, sabía que iba a ser una historia que nada más creería yo por el resto de mi vida.
Sí. Bajó mi vecinita. La hermosura que siempre me cruzaba cuando volvía de bajo. Me recibió con una sonrisa y una remerita roja escotada que me recalentó la cabeza mal, y un pantaloncito corto de jean, de esos re cortos. ¡¡Muy hija de puta!!

"Vecino! llegaste al toque, vivís cerca?"
"A tres cuadras"
"Jajaja saliste vos también no? tenes olor a vodka"

Me chupaba un huevo. Lo único que quería era comerle el pote entero de dulce de leche arriba de la cola.

"Sí, tomé un par de tragos"
"Yo también, me fui a bailar, por eso estoy vestida así, llegué recién."
"Se nota, estás muy diferente a como te veo cuando nos cruzamos"
"Jaja sí, y bueno, pero ¿mejor o peor? mucho más linda... ¿o no?"
"Estas hermosa vecinita, la verdad que sos hermosa, cuando te cruzo y cuando me invitas a comer dulce de leche"
"Bueno... es la primera vez que te invito a comer dulce de leche"
"Pero no la última"
"Jajajaja confianzudo, la próxima me invitas vos, sale caro el dulce de leche"

Llegamos al piso, abrimos la puerta del ascensor, la dejé pasar (pese a mi ebriedad seguía siendo un caballero en algún que otro aspecto) me guió hasta la puerta de su departamento y abrió con cautela. En voz muy bajita me dijo

"Pasá sin hacer ruido que mis viejos duermen"

No le contesté. Pasé por el caminito que me indicó y llegué a su habitación. La hija de puta tenía una tanga y el bretel de un corpiño tirados en la cama, ahí, a la vista. Tardó un poco en llegar, aproveché, toqué su tanga, la agarré, la hice un bollo y la apreté en la palma de mi mano. La solté y la dejé donde estaba. Yo todavía no me creía igual lo que estaba pasando, pero bueno, si era un sueño que sueño más interesante. Cuando apareció tenía dos cucharas y un dulce de leche en la mano.

"Arrancá vos, el que come responde, el que no come pregunta. Si respondés que sí, comés una cucharada más, si respondés que no, me toca comer a mí"

Me costó entender el juego, pero me lancé una cucharada para empezar.

"¿Yo te gusto vecino?"

Respondí que sí y comí otra cucharada. Entendí que había que meterse cucharadas pequeñas para no empalagarse.

"¿Crees que me gustas?"

Respondí que sí y comí otra cucharada.

"¿Me darías un beso aunque no coma dulce de leche?"

Respondí que no y le pasé el pote. Ella se reía mientras lo agarraba. Se metió una cucharada enorme y le quedaron los labios y la pera manchados. Lo hacía a propósito y yo tenía la pija que me rompía el pantalón.

"¿Es la primera vez que invitás a comer dulce de leche a alguien?"

Respondió que sí y comió

"¿Te gusto yo?"

Tardó en responder, respondió como un "más o menos".

"Sí o no?"

Respondió que sí.

"¿Tenes forros? porque yo no traje"

Respondió que sí, se cagó de risa, y se comió otra cucharada mitad en la boca y mitad en la pera. Me le acerqué, le empecé a comer el dulce de leche y cerró los ojos y respiró fuerte. Estabamos recontra calientes. Sacó un forro del cajón de la mesa de luz mientras yo la acostaba en la cama y le comía el dulce de leche que tenía en la pera.

El tema es que cogimos hasta las nueve de la mañana, yo no podía parar, y ella no pedía tregua. Me terminé quedando medio dormido y me despertó violentamente, diciendome que me tenía que ir ya antes de que se levantara la vieja o saliera el padre del baño, que ya se había levantado. Me cagué en las patas, me vestí y me fui a dormir a casa.

Ni bien me desperté llamé a Darío y le dije que tenía razón, que era un genio, que estuve con mi vecina, le conté con detalles. Lástima que no me entendía nada, estaba súper resacoso, me dijo que no se acordaba casi de nada y que lo estaban cagando a pedos por los dos vasos rotos así que me corto sin prestarme mucha atención.

Es el día de hoy que no me cree la historia, quedé como el mentiroso del grupo. Nadie me cree en realidad, pero es real y yo lo se.

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