6/20/2012

Denunciar las malas acciones, es lo que todos tenemos el deber y el derecho de hacer. Quedarse callado puede ser inteligente en algunos casos, pero no es una buena elección para las injusticias que se ven en la calle día a día, sol a sol, luna a luna, y es acá en lo cotidiano donde las cosas tienen que empezar a cambiar. No hablo de reeducar a la gente, hablo de no permitir que sucedan las horribles cosas que suceden. La gente discrimina, golpea, empuja, priva, margina, por prejuicios, por juicios equivocados, por racismo, por conceptos tan dañinos que hacen creer que al final la historia no sirvió de nada, que una guerra no sirvió de nada, que una dictadura militar no sirvió de nada, que la muerte de mucha gente que luchó por ideales de libertad e igualdad, no sirvió de nada. No hay que quedarse callado cuando pasa algo malo en nuestra vida diaria. Cuando alguien discrimina, margina, reprime, no hay que quedarse más callados. ¡Las cosas tienen que empezar a cambiar de una vez! ¿o qué? ¿qué sino? ¿cómo es la vida entonces si no hacemos nada o creemos que hacemos desde un muy cómodo lugar? ¿quejarnos siempre de lo mismo desde nuestra postura frente-a-la-tele?

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