10/04/2011

Amor

No lo se, no se de dónde sale, ni por qué, pero sinceramente tampoco me interesa mucho saberlo. Es algo que nació con el paso del tiempo y de los hechos, y está ahí. Quizás hay cosas que cambiaron, cosas que siguen estando ahí, y cosas que vengan, pero el amor nació un día y ocupó mucho más que un lugar en eso que nadie sabe dónde está pero se lo llama "alma".

El amor es mucho, mucho, muchísimo más que eso que algunos imaginan de "qué linda es mi novia, tengo novia, le doy besos y hacemos el amor o nos quedamos juntos todo el día diciendonos cosas melosas".

En realidad creo que lo que uno pueda decir con palabras, como también los besos, las caricias, o el tiempo juntos, es sólo una parte del amor, es sólo una demostración externa, lo que otros pueden ver o conocer. Pero hay algo más en el amor, algo interno, que sólo quien lo vive lo conoce y al que un beso no le alcanza como explicación, un diccionario tampoco le alcanza, no le alcanza nada, es imposible de explicar y no hay forma de darlo a conocer excepto dejando que día a día actúe por uno, dejándose llevar.

Hay algo que me encantaría poder explicar en este blog y es lo que siento cada vez que pienso en las cosas que pasamos juntos, las cosas que vivimos, los problemas que afrontamos, los problemas que paso yo sólo y los problemas que ella carga en su mochila día a día, las victorias que disfrutamos arriba de una montaña o adentro de una carpa, cada uno de los detalles que ya no me acuerdo pero hicieron de un momento y un lugar comunes, algo fantástico.

La sensación que se me produce adentro cuando esas cosas pasan por mí, no se calma con un beso, no se explica con nada, no se entiende, no se describe. Se siente y punto. Se siente y se disfruta. Se siente y aprecio enormemente saber que puedo vivirlo hoy. Y no es enamoramiento, no es ver todo color de rosas. Es justamente lo contrario, saber que pasan negros, grises, blancos, azules, verdes y la mano sigue apretada a vos, firme.

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