10/07/2010

Mal amigo y mal novio.

No se. Fue uno de esos momentos en los que no pensas precisamente con la cabeza. En la casa de mi novia estabamos ella, yo, su amiga Yanina y mi amigo Marcos. Con mi novia estábamos intentando enganchar a Yani con Marcos, pero la verdad es que tenían menos futuro juntos que un trolo y una tortillera. Marcos es un pibe tranquilo, laburador. Su vida parece muy formal, se mantiene sólo y no sale. Con las minas es demasiado lento, es más de esperar a que llegue el amor que ir a buscar bombachas por ahí. Es un amigazo, pero la verdad que con una mina como Yani, yo no le vi chances nunca. Yanina es la típica cara bonita que se quedó en los 18 años. Tiene un cuerpo perfecto que mantiene en el gimnasio. Trabaja y vive con una amiga. Es muy seductora, siempre está soltera o en relaciones de dos meses o tres, y por lo general consigue a quien quiere. Y... qué queres que te diga yo conocí a mi novia por medio de ella y desde hace mucho que le tenía unas ganas bárbaras. Y siempre hubo algo en el aire que me hizo pensar que podíamos llegar a, al menos, tener un acercamiento. Muchas veces le tiré todos los perros y siempre me rebotó, pero cada vez que me rebotaba, yo sentía que era un juego de tira y afloje, que yo la buscaba y ella no se dejaba encontrar a propósito.
Finalmente terminé conociendo a mi novia, formalizamos y bueno, hace tres años que dejé de intentar jugar. Pero en esta noche se me fueron por el inodoro tres años de relación verdadera. Habíamos decidido que era la última noche en la que intentábamos juntar a Marcos y a Yanina. Así que compramos un buen vino blanco y cocinamos un plato que nos dijeron que era afrodisíaco. Imaginábamos con mi novia antes de que llegaran los invitados, que ibamos a terminar los cuatro en un descontrol absoluto, así que por las dudas en nuestra habitación tiramos un colchón en el piso, para que no usen nuestra cama.
La cena se fue tornando cada vez más graciosa y desinhibída, empezamos a hablar de sexo y hasta de parejas anteriores, tema que tocó sensibilidades entre mi novia y yo. Hasta que Yanina, como siempre destacándose, empezó a contar nuestra historia sin terminar de mostrar que se trataba de nosotros. "Un amigo que estaba de novio con una compañera del trabajo me tiraba onda siempre" empezó diciendo. Claro la historia real decía que el amigo era yo y que su compañera de trabajo era su compañera de colegio, mi novia.

La mesa se puso un poco caliente y hubo varias confesiones de las cuales estoy seguro de que el vino blanco se encargó de sacar a la luz. Pero entre Marcos y Yanina, cero. La situación no daba para más, Yanina me empezó a provocar a mí con mucha cautela, miradas, y Marcos no le daba bola. Así que lo agarré en un momento y le dije que tenía que mostrarle una foto y lo llevé a mi habitación.

-Escuchame loco, ¿qué pasa? ¿te gusta o no? Actuas como si te importara un huevo.
-Pará che... calmate.
-Estoy tranquilo, pero te digo, se te está pasando el tren, es un camión mi amiga ¿y no le vas a entrar? dale...
-Es que...
- ¿Qué? Sos gay... ya sabía.
-Anda a cagar boludo que gay ni gay, pero no se... no me convence, no es mi estilo.
-Quiero creer que me estás cargando...
-Y bueno loco si tan buena está mandatela vos pajero
-Dale boludo que estás diciendo, te estoy haciendo gancho hace dos meses y ni un acercamiento, es tu última oportunidad.
-Está con vos tu amiguita..., y aparte no me gusta.

En ese momento entraron las dos a la habitación para saber de qué foto estabamos hablando, chamuyamos y salimos los cuatro al living a tomar café con helado. En el sillón quedamos sentados Yanina y yo y en las sillas Marcos y mi novia que se levantó a hacer el café.

-Te ayudo- dijo mi amigo y se levantó atrás-

Apenas desaparecieron cruzamos miradas con Yanina que me sonrió.

-No me hagas las cosas difíciles justo ahora loca...
-Difíciles cómo? no se qué te pensas vos Alex pero creo que estás equivocado.

Click: el vino desprendió su último latigazo de desinhibición.

-Por qué das tantas vueltas? Sabes que siempre fuiste irresistible para mí, me gustaste toda la vida y siempre me rebotaste, y ahora me buscas? No me la compliques porque si me buscas a mi me vas a encontrar y no quiero que pase nada.
-... Ah, bueno, creo que el vino y la comida te hicieron más efecto del que pensaba, te confesaste o me pareció?
-Ves? nunca respondes a lo que te pregunto, siempre fue así, me estás histeriqueando y yo estoy de novio con tu amiga. Así no es.
-Y cómo es? No entiendo.
-Qué se yo como es... la puta madre, ojalá entendiera bien lo que está pasando, solamente veo las ganas que tengo de estar con vos y la culpa que me da por mi novia.
-Las ganas que tenes de estar conmigo? Jajaja.
-Y encima te me reís en la cara...
-Siempre me pareciste interesante pero nunca fuiste para mí.
-Y quién es para vos? Ya van 500 que no son para vos. No pretendo ser para vos.
-Sólo sacarte las ganas...
-Sólo estar con vos, te deseo, te veo y te quiero, pero no te puedo, entendés?
-Alex...

Su mirada cambió, se profundizó en mí, pensé que me iba a besar (está claro que mi borrachera era notoria).

-Qué pasa Yanina?
-Es que... no se, no importa...
-Sí que importa, decime! Qué sentis?

Volvieron Marcos y mi novia con café y helado. Nos quedamos todos juntos un rato más y la noche fue cerrando. Al final, no pasó ni iba a pasar nada entre ellos. Mi amigo agarró su abrigo y se despidió.

-Buenas noches, lo pasé bárbaro, cuidense.
-Bancame que te acompaño -le dije-
-Vos no podés acompañar a nadie mira como estás vas a perder la llave, Yani cuidamelo que lo acompaño abajo a Marcos y espero a que se tome un taxi.
-Pero si estoy bien!

Se fueron sin decir más. Y otra vez solos. Parecía una provocación del destino.

-Te voy a tener que cuidar un ratito.
-Ni que estuviera tan mal, sólo estoy... desinhibído.
-Hace un rato me dijiste muchas cosas.
-Te las diría en cualquier momento! Si yo te deseo de verdad, mirate siempre tan, no se, tan especial, tan atractiva y seductora, con esa sonrisa.

Fue suficiente palabrerío. Me le acerqué un poco y nos besamos. Sin pensarlo nos acostamos en el sillón y comenzamos algo que no pudimos terminar. De golpe nos separamos abruptamente.

-Esto no puede estar así, me voy.

Dicho esto, agarró su abrigo y se fue sabiendo que en la puerta estaría mi novia.
Le fui infiel a mi amor con su amiga, arruiné el trabajo fino que hacíamos entre los dos para enganchar a Yanina con Marcos y ni siquiera iba a tener el valor de sacarlo a la luz, yo sabía que ese hecho iba a quedar guardado en mí como un secreto profundo.

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