10/10/2010

El bar

Ver el partido en un bar no es algo que merezca ser silenciado. Todo lo contrario, es un doble espectáculo lleno de anécdotas y personajes dignos de muchos, muchísimos relatos. Quien sepa lo que es ver un partido en el bar del barrio, sabe que esto es así como lo cuento.
A la vuelta de mi casa la heladería me ofrece esta situación de la que hablo. Cuando voy a ver los partidos de Independiente, me llevo siempre la misma idea en la cabeza. "Tengo que describir esto, como sea, pero lo tengo que describir".
Con mi abuela un poco enferma y ya bastante grande en casa, decidí que el partido lo tenía que ver en el bar, no puedo estar sin gritar ni insultar a Fredes o a Gracián o ultimamente a Tuzzio.

Así, agarré las llaves y la guita y me fui para allá, y como siempre, fue un gran espectáculo, tanto el partido contra nuestros ya muy pobres y penosos hijos, como la gente que estaba mirando también.

No hay comentarios:

Publicar un comentario