Ayer viajaba en el colectivo. Y vi un tipo igual a mi. No igual, pero muy parecido. El mismo corte de pelo, un largo muy similar.
Estaba esperando el 61 cuando me llamó mi hermana. La atendí. Es raro que atienda a mi hermana, pero entendí que por las circunstancias, era una urgencia. Sus gritos me aturdían por lo que mantenía el celular alejado de mi oreja.
-Sí, pero no grites... bue... per... buen... bue, bu... BUENO PERO NO GRITES MÁS TAMARA!! Sí, a la tarde paso, quedate tranquila, te, te... te dejo que viene el colectivo, sí, bueno dale, un beso, sí sí, paso, un beso-
Llegó el 61 y cuando subí noté enseguida que el tipo que estaba en el asiento del medio, el que está atrás de los palos para los discapacitados, era bastante parecido a mí. Saqué boleto y lo miré, intentando encontrarle diferencias físicas notorias.
Me resultó muy chocante ver a alguien tan parecido a mi. El mismo corte de pelo, el mismo largo, la misma barba afeitada y hasta su campera era igual a la mía. Tenía la nariz angosta y larga, como yo, y sus cejas despeinadas, igual a mi.
El tipo venía mirando por la ventanilla hasta que se dio cuenta de que yo lo miraba a cada rato. Al parecer también advirtió que eramos como una especie de clones. Y al parecer también lo advirtió una viejita que estaba sentada en el asiento de costado entre los dos primeros asientos y la puerta del medio, porque nos miraba sin cansarse a uno y a otro.
El viaje se tornaba incómodo. El tipo me miraba seguido, yo hacía lo mismo, y de a poco la gente empezaba a notar nuestras caras tan parecidas. Y claro, no es que nunca hayan visto gemelos, pero lo raro de este caso es que nunca nos vimos en nuestra vida con este tipo, y sin embargo eramos como hermanos. De tanto mirarlo descubrí que tenía un lunar en el cuello, en el mismo lugar que yo.
Se bajó dos paradas antes quei yo y cuando lo hizo, la viejita que estaba al lado de la puerta me miró y me guiñó un ojo. Sigo sin entender por qué carajo me guiñó el ojo la viejita esa, pero fue el colectivo más raro de mi vida. Nunca vi a nadie tan parecido a mí, que encima se de cuenta de que eramos parecidos, y que encima lo note el resto de la gente y nos mire como si fuéramos animales del zoológico.

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