La cosa es que, desde que apareció, fue el centro de la televisión y de la generalidad de las personas. Dentro de la televisión se hizo dueño del medio. Enorme cantidad de programas hablan de lo que él hace o dice o cómo se viste o lo fachero que está o a quien se mueve o lo que pasa en la pista o dice el jurado, y el resto, ya que bajo ningún punto de vista pueden competir contra él, tienen otras bases más independientes como por ejemplo Justo a Tiempo que no depende más que del humor de Julian y de que funcionen los relojes que necesitan para jugar. Y entre la gente es el resistido. Marcelo es receptor de críticas lapidarias, insultos, quejas, y cualquier tipo de comentario agresivo, y por otra parte es receptor de agradecimientos por divertir a la gente "haciendola olvidar de las cosas que les pasan, al menos, por un rato".
Yo por mi parte soy bastante neutral. Me parece que el programa en sí, es una pelotudez, no creo que el tipo tenga la obligación de hacer algo productivo por la gente o destinar sus ganancias a un bien común, no está obligado, y aún así hace algunas cosas, y una sobre todo que es la más importante y la que menos toma en cuenta la gente y es la diversión. La gente se divierte viendolo, se ríen, disfrutan de un SHOW, y si vienen de un mal día o de una mala semana o de un mal año algunas veces las personas necesitan sentarse a reír, no olvidarse lo que es la risa, la diversión, el sentirse bien. Y por otro lado también lo veo a Tinelli como un gran hombre de negocios, y como todo hombre de negocios, hace lo que le conviene. El negocio es así, un juego que no jugás si no estás seguro de ganar. Marcelo Tinelli no perdería plata, popularidad, credibilidad ni llegada al público haciendo algo que quizás beneficie a mucha gente. Yo no lo creo. Creo que todo lo que hizo le trajo un gran éxito y por eso lo hizo y por eso está donde está.
Como conclusión, no me parece que el tipo es un mercenario reverendo hijo de puta asesino de indígenas como dicen unos, ni un fenómeno astro de la televisión hijo de dios que brinda diversión y tetas bien redondas a un público hecho mierda por la vida rutinaria y llena de fracasos. Hay un poco de ambas cosas pero después de todo el tipo es un negociante que hace un Show en el que todo es mentira y todos juegan, actúan. Te puede gustar o no, pero no es real y su objetivo es divertir. Divierte a muchos y aburre a pocos. Es el juego en el que gana. Y el tipo hace negocios, no es Jesús ni Ravi Shankar ni Ghandi. Es Tinelli el dueño de la televisión.
Dicho esto, es hora de dormir
Alex de Flor.

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