5/30/2010

Para tirar manteca al techo

En el siglo XIX y principios del siglo XX, las familias de la nobleza solían basar su fortuna en la posesión de campos y tierras fértiles a las cuales trabajaban con peones y esclavos. Así podían sobrecubrir sus necesidades básicas y producir los alimentos que llevarían a su mesa. Carnes, frutas y verduras abastecían el hambre de la familia noble. Pero mientras la dama se encargaba de sus tareas de adiestramiento y organización de sus esclavos y peones y el hombre administraba los negocios, las relaciones y participaba en la política y en la disputa del poder, la juventud y los pequeños se aburrían dentro de la casa. Fuera de sus actividades de estudio, los jóvenes de la familia se aburrían constantemente, por lo que, se permitían un juego para pasar el rato, que devino en un dicho muy popular referido a la abundancia, a la buena posición, el "tirar manteca al techo". En los tambos los peones producían la manteca que consumían las familias y al no estar procesada, la consistencia del pan de manteca era muy diferente a la que se conoce actualmente. Su espesor y su consistencia permitían que, los niños ricos jugaran a agarrar un pan de manteca entero cada uno, y jugar a tirarlo al techo y esperar a que se caiga. El dueño del pan que tardara más en caerse era el ganador.

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