5/31/2010

Conclusión: Finalmente...

Esta entrada es un poco en serio, así que guarda.

A lo largo de este último tiempo, (léase desde los 15 años más o menos) fui cambiando mucho mi forma de ser. De más chico estaba muy acostumbrado a que todos me den mucha más bola de la que merecía capaz, o que me chuparan muchos las medias, me la creía bastante y casi todos mis amigos me tenían re arriba y me sigo preguntando por qué, aunque ahora me da risa. La cosa es que de un tiempo a ahora, bajé bastante y me ayudaron algunas personas a bajarme del caballito a palazos, y creo que puedo decir lo que no se hacer, lo que no me sale, pero también lo que me sale bien y lo que se hacer. Ese fue un cambio importante en mi personalidad, en mi persona, en todo lo que me rodea, y fue un cambio positivo, darme cuenta dónde estoy parado en realidad. Pero hay algo que me parece mucho más productivo y que también está relacionado con lo mismo. Ya no me importa tanto lo que piensen de mí los demás.

Y eso es por que finalmente, aprendí que yo doy todo en cada relación, a cada persona que considero importante en mi vida, LE DOY TODO. ¿Qué le vamos a hacer si la otra persona no ve lo que le doy? ¿Qué puedo hacer yo si doy menos de lo que esperan? ¿Qué tengo que decir si doy hasta el máximo y así y todo las cosas salen mal o el receptor no es recíproco? Mala suerte, es lo único que me queda. Yo doy todo, algunas veces es mucho otras veces es poco otras veces es todo y otras veces todo es nada, pero no siempre depende de mi el resultado y eso es lo que aprendí al dar todo y sentir dolor a cambio. Ya me pregunté muchas veces por qué me salieron las cosas como me salieron. Ya pasé varias veces por el dolor de no entender por qué fui el segundo de mis primeros (se entiende?) o el primero de mis únicos.Ya me cansé varias veces de perder cuando puse todo para ganar. Pero nunca, bajo ningún punto de vista, dude ni dejé de dar todo en cada amistad, amor o etapa de mi vida.

Me es necesario dar todo. Así soy, y ojalá, sea siempre.

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