




Podrán silenciar nuestros reclamos,
podrán reprimir nuestro repudio,
podrán ponernos trabas y trabas
a lo largo del camino.
Podrán impedirnos un lugar digno
en el cual realizarnos y sentirnos bien.
Podrán meternos palos en la rueda
hasta el hartazgo.
Pero nunca jamás podrán detener el arte.
Porque el arte nace del aire, en cualquier momento,
en cualquier lugar, ante cualquier circunstancia,
y ni los mismos artistas lo pueden dominar.
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