11/17/2011

hay gente que no cambia mas

El pibe estaba subido a su calesita. No podía bajarse. Ella, la piba le daba vueltas como loco, lo tenía como un trompo girándole atrás, embobado, bancándose, durante mucho tiempo, las histeriqueadas que nadie jamás se bancaría. Y todo por crédulo, por pensar "al final voy a ser el único que siempre estuvo firme, al lado de ella, y va a terminar eligiéndome".

Pero la oportunidad de creer que todo empezaba a andar bien no se presentó hasta la noche del cumpleaños de una amiga que tenían en común los dos, en la cual se encontraron frente a frente, y tras una corta pero efusiva charla, ella le regaló algunos besos sueltos y le dijo "vamos a terminarlo en otro lado". Fueron a un telo. El pibe caminaba por la calle totalmente excitado pensando "Al fin. Tantas veces intenté y no pude, esta vez se va a dar. Y encima ella tomó la iniciativa". Entraron al telo, el tipo de la entrada les cobró por anticipado y los hizo subir al segundo piso. Era tanta la alegría que él tenía y las ganas de subir el ascensor que se gastó hasta las monedas del colectivo con tal de no dejarla poner un peso.

"Ascensor, segundo piso, pasillo a la derecha". Subieron al ascensor, hicieron el pasillo, entraron. El pibe estaba ansioso por demás, le daba tantos besos que no la dejaba ni quitarse la remera. Ella se sonreía, pero no respondía de la misma manera. Se sacaron la ropa, pero ella no lo dejaba acercarse tanto. "Pará, bancá un cachito, esperá, todavía no, asi no." le decía. Pero el pibe no se pudo contener más y le desabrochó el corpiño. Ella se lo sacó de encima y se sentó en la cama. Él no entendía qué pasaba.

"Esperá un poco nene esperá!! No me gusta que me saquen la ropa, me pone súper incómoda". Las risitas, las sonrisitas, desaparecieron con la quitada de corpiño. El pibe trató de disculparse, intentó de varias maneras, luchó hasta perder la dignidad. La piba le enfrío la situación definitivamente, diciendo sentirse cada vez más incómoda con ese momento. "¿Entonces qué hacemos? ¿Nos vestimos y nos vamos?, ¿qué queres que te diga?, la verdad que no se me ocurre más nada, no hice nada tan grave"... "Sí, perdón pero prefiero irme".

Se vistieron y se fueron. El de la recepción los miró extrañado mientras abrían la puerta. "Buenas noches" le dijo el pibe. en la puerta cada cual se fue para su lado. Hicieron media cuadra distanciándose, y él sintió que la chica lo miraba fijo, sentía como estacas en la espalda. Y realmente, ella lo estaba mirando, lo miró y lo miró hasta el momento en que él se dio vuelta para mirarla también, y ahí fue cuando ella volteó definitivamente y se fue doblando a la esquina.

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